Desde un lugar abandonado, nace de la imaginación y creatividad a partir de materiales reciclados «La Jardín».
Daniela Ruiz
druiz@todomujeres.cl
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SANTIAGO.- Bicicletas en el techo, marcos de ventanas viejos, telas gastadas, sillones usados, mesas cojas y sábanas antiguas son algunas de las cosas que destacan a primera vista del restaurante “La Jardín”. Fuera de todo lo común que encontrarías en un lugar para ir a comer, éste nace desde un espacio abandonado pero que hoy es una escultura viva.
«Es un proyecto que nació de otro, llamado «The Pale Blue Door””, dice Rodrigo Arellano, uno de los cuatro socios fundadores. El artista británico Tony Hornecker, abrió un restaurante en su casa en Londres a principios del 2009 y lo decoró con materiales reciclados. La característica: solo lo abría por un día y luego lo cerraba. Con la aprobación de sus cercanos, decidió seguir haciéndolo una vez al mes. Con el tiempo, se ha ido moviendo a distintos países con la misma idea. Berlín, Buenos Aires y Valparaíso han tenido la suerte de presenciar esta estatua viva y en constante movimiento.
En el 2012, se decidieron abrirlo de forma permanente. En Av. Francisco Bilbao 497, comuna de Providencia, encontraron una sombrería abandonada y la transformaron en lo que hoy es «La Jardín».
“Hemos ido creando este espacio muy orgánicamente, no hay un plano que diga cómo debía quedar el restaurante, vamos probando y estamos probando continuamente”, dice Rodrigo mientras explica la evolución de La Jardín. “Es una especie de centro cultural, restaurante, centro orgánico”.
“Al principio nadie tenía experiencia en restaurantes, la comida y el servicio era un desastre, pero de a poco aprendimos y hoy funciona súper bien”, dice Rodrigo orgulloso del avance que han tenido ya que todos los días está lleno.
“La Jardín” es un proyecto muy fuera de lo convencional, que desde su entrada maravilla, cautiva y confunde a los transeúntes. “Qué lindo es esto, ¿es una feria?”, pregunta una señora que pasaba mientras la mesera le responde que no, pero que no hay problema si quiere pasar a conocer. Para quienes han podido sentarse y disfrutar de este espacio, la imaginación es la esencia… camas y mesas de pasto, telas de tapador de sombras, museo de sombreros y muchos ambientes.
Según Rodrigo, el 70 porciento de las personas que vienen a disfrutar de este espacio son mujeres, especialmente por los huertos y el centro orgánico que tienen. “Además, vienen harto extranjero y jóvenes que traen a sus padre, quienes les cuesta asimilar las características de este lugar pero a la vez lo encuentran entretenido”.
Bandas en vivo y cine, son algunas de las novedades que tiene “La Jardín” para ofrecer a sus clientes mientras disfrutan de una variada carta que puedes ver aquí. Además, Rodrigo agrega que hay varios proyectos en mente para darle aún más vida, pero son novedades que se darán a conocer cuando estén concretas.
Para saber más de «La Jardín», ingresa a su sitio web.








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