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La perimenopausia y la menopausia: dos etapas distintas de un mismo proceso

La menopausia y la perimenopausia no son el fin de la vitalidad: son una transición biológica que, con atención adecuada a la alimentación, el sueño y el movimiento, puede vivirse con energía y bienestar.

Lejos de ser un fallo del organismo, esta etapa representa una reconfiguración del sistema endocrino y neurológico. El estrógeno actúa como modulador del sistema nervioso, la serotonina y la dopamina; por eso sus oscilaciones influyen en el estado de ánimo, la memoria y la concentración. Comprender este mecanismo es clave para acompañar la transición con menos culpa y más paciencia.

La menopausia, en cambio, es el punto de llegada: se considera que una mujer ha llegado a la menopausia cuando ha pasado un año completo sin menstruación. En ese momento, los ovarios dejan de liberar óvulos y los niveles de estrógenos y progesterona se estabilizan en valores más bajos. A partir de ahí, el cuerpo entra en una nueva etapa hormonal que afecta el metabolismo, el sueño, la piel, los huesos y la composición corporal.

Dra. Mariana Pérez, endocrinóloga y especialista en salud femenina: “La perimenopausia es un período de ajuste. No es debilidad: es biología. Comprender lo que ocurre facilita que las mujeres adopten estrategias reales para sostener su energía y bienestar.”

Energía y ánimo: la conexión hormonal y mitocondrial

Un síntoma frecuente es la fatiga persistente: muchas mujeres dicen “me levanto cansada aunque haya dormido”. Esto tiene fundamento bioquímico: los estrógenos ayudan a proteger la función mitocondrial —las centrales energéticas de las células— y al disminuir, la producción de energía puede resultar menos eficiente.

El estilo de vida juega un rol crucial. Exposición a luz natural por la mañana, un sueño reparador, reducir la hiperestimulación digital y mantener rutinas de actividad física diaria ayudan a restablecer el ritmo circadiano y recuperar energía.

  • Luz natural: 20–30 minutos por la mañana para sincronizar el reloj biológico.
  • Descanso: priorizar hábitos que favorezcan sueño profundo (horarios regulares, ambiente oscuro y sin pantallas).
  • Movimiento diario: caminatas, ejercicios de fuerza o actividades que combinen cardio y resistencia.

Huesos fuertes: no solo tomar calcio

Durante los primeros años después de la menopausia, la pérdida de masa ósea puede acelerar hasta un 20%. Los estrógenos ayudan a mantener el equilibrio entre formación y degradación del hueso; sin ellos, el esqueleto necesita más atención.

No basta con suplementar calcio: la inflamación, el estrés crónico, la acidez metabólica y el exceso de azúcares y café pueden inducir al cuerpo a movilizar minerales (incluido el calcio) desde los huesos para neutralizar el pH, lo que aumenta el riesgo de pérdida ósea y depósitos indeseados de calcio en arterias o riñones.

Más allá del calcio, es fundamental:

  1. Seguir una alimentación rica en vegetales, magnesio, vitamina D y vitamina K2.
  2. Gestionar el estrés con técnicas de relajación y sueño de calidad.
  3. Practicar ejercicios con carga (caminar, saltar, entrenamiento de fuerza) que indiquen al cuerpo que necesita mantener huesos fuertes.

Dra. Mariana Pérez: “El hueso es un tejido vivo que se fortalece con la carga. Mantener masa muscular y ósea no es solo estética: es la base de la independencia y la vitalidad a largo plazo.”

Metabolismo en la menopausia: otra forma de funcionar

Con la bajada de estrógenos, el cuerpo tiende a acumular más grasa —especialmente abdominal— y pierde músculo con mayor facilidad. Además, la sensibilidad a la insulina puede disminuir, lo que hace que alimentos ricos en carbohidratos eleven la glucemia con más facilidad y provoquen picos que dificultan la quema de grasa.

La solución no es eliminar grupos alimentarios, sino ajustar combinaciones y proporciones:

  • Aumentar la proteína en cada comida.
  • Incorporar grasas saludables (aguacate, frutos secos, aceite de oliva) para estabilizar la glucosa.
  • Consumir vegetales ricos en fibra que frenen los picos de azúcar.
  • Entrenar fuerza regularmente para mantener y aumentar masa muscular.

Consejo práctico: Prioriza platos que combinen proteína + fibra + grasas saludables para reducir la variabilidad glucémica y favorecer la energía sostenida.

Acompañar el cambio: actitud y estrategia

La menopausia no es una enfermedad: es una nueva configuración del cuerpo femenino. La estrategia más realista pasa por dejar de pelear con el cuerpo y aprender a cuidarlo según sus nuevas necesidades.

Algunas claves para acompañar la transición:

  • Adoptar rutinas de sueño y exposición solar.
  • Incorporar ejercicios de fuerza y actividades que generen placer.
  • Revisar la alimentación con foco en proteínas, fibra y micronutrientes.
  • Consultar con profesionales (médico, nutricionista, kinesiólogo) para un plan personalizado.

Dra. Mariana Pérez: “No se trata de volver a ser la de antes, sino de aprender a ser la de ahora: con otro ritmo, otra fuerza y una nueva forma de salud.”