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Cómo deshacerte de tu espos@  ¿divorcio o separación?

¿Tienes un matrimonio tormentoso, y quieres empezar de cero con tu vida? Pon mucha atención, porque aquí  te orientaremos e indicaremos  los pasos legales que debes seguir.

SANTIAGO.- El divorcio y la separación, aunque no lo creas, son dos cosas totalmente diferentes. La diferencia radica principalmente en que en el divorcio lleva a la disolución total del matrimonio, adquiriendo directamente el estado civil de divorciados. Una vez divorciados pueden volver a contraer matrimonio. Si nos ponemos en el caso de una mujer divorciada, esta debe pedir autorización judicial de segundo casamiento, este será efectivo siempre y cuando la mujer no se encuentre embarazada.

Por su lado, la separación deja subsistente el matrimonio, es decir los cónyuges separados siguen casados entre sí y mientras se está implementando la separación estos no pueden casarse nuevamente. Si se volviesen  a casar en estas condiciones nuestro abogado experto, Marco Quevedo nos aclara  que “no podrían casarse, porque ello sería bigamia, delito que consiste en casarse con otra persona, existiendo ya un matrimonio”.

Si una pareja decide, por medio de acuerdo mutuo, separarse, es necesario dejar una constancia de la decisión de separarse, que debe ser escrita por medio de una notaría. Un acta ante Oficial Civil y la transacción aprobada judicialmente. Para el divorcio de común acuerdo tiene que pasar un año, contando desde la obtención de estos documentos. En el caso del divorcio unilateral por cese, es necesario al menos tres años para que este pueda ser efectivo. Si existen hijos de por medio, debe existir una demanda de alimentos. Si en el matrimonio existen conductas que vuelven intolerante la vida en común, ya sea infidelidad, el alcoholismo, abandono del hogar en común, irresponsabilidad, violencia intrafamiliar, necesariamente puede existir el divorcio.separacion

¿Qué sucede con los hijos? ¿Necesariamente deben quedarse con la madre?

El abogado Marco Quevedo nos precisa que “por lo general, el hijo se queda bajo el cuidado de la madre, pues suele disponer de mayores aptitudes naturales y de sabiduría para hacerse cargo de él. El niño o adolescente tiene derecho a ser oído, pero no es quien decide finalmente. Ahora bien, esto del derecho a ser oído, está recogido por Ley y debe estarse a la madurez de cada hijo”.

Con respecto al tiempo promedio en que se podría ejecutar comúnmente un divorcio, Marco Quevedo nos indica que “puede afirmarse que la tramitación normal de un juicio de separación o divorcio, sin obstáculos que lo dilaten, puede tomar unos seis meses”. Ya lo sabe, por lo general los procesos legales son bastantes largos, por ende si pretendes poner fin a su  matrimonio es aconsejable que comience desde a hora el papeleo, para así poder poner fin de manera pronta a la problemática que usted padece.




¿Los hombres y mujeres amamos diferente?

Jorge y Verónica están de aniversario de matrimonio el día viernes. Jorge se ha esmerado en preparar una velada romántica que incluye salir a comer, ver un espectáculo y la reserva de una habitación en un hermoso hotel. Lo único que le preocupa es que debe decirle a Verónica que el domingo desea ausentarse todo el día porque el tiempo está excelente para practicar alpinismo, su hobby preferido, y anticipa que ella se molestará y “lanzará” múltiples argumentos, -que a Jorge le cuesta comprender-, sobre la relación, los niños, su rol de padre, de esposo, su egoísmo, etc…

Claudia Kompatzki
ckompatzki@todomujeres.cl

SANTIAGO.- El dice que adora a Verónica, pero no comprende su punto de vista cuando se trata de disfrutar separado de ella. Jorge se considera un hombre preocupado y que comparte las responsabilidades del hogar, dedicando gran parte del tiempo libre a los niños y a Verónica, pero pareciera que eso no basta. Verónica no es una mujer celosa, es muy inteligente y reconoce que es feliz con él. Entonces, ¿por qué esta reacción desmedida? ¿Por qué ella no puede entender esta necesidad de espacio personal? Muchas veces, por haber cedido a sus reclamos, se ha sentido agobiado en la relación. ¿Será, en el fondo, una persona egoísta… o lo es Verónica?

Estimado lector, si usted es “Jorge” y ha vivido alguna experiencia parecida, compartirá la incertidumbre del protagonista. Si usted es “Verónica”, entenderá claramente su molestia. Para tranquilidad de todos los “Jorges” y “Verónicas” del mundo, este es un fenómeno que guarda más relación con parámetros culturales, que con egoísmo o despreocupación.

Las diferencias entre hombres y mujeres se aprecian en muchos guiones de vida, y eso involucra el tema amoroso. Si bien hombres y mujeres buscan lo mismo, han aprendido a amar de distinta forma por ser parte de dos subculturas diferentes, y por ello adquieren los roles, valores y actitudes que hacen percibir el mundo en forma diferente. Esto significa que en el espacio mental se separan sus miradas generando conflictos comunicacionales, sexuales y psíquicos.

Ampliando lo anterior, algunos expertos identifican dos conceptos fundamentales que ayudan a comprender que gatilla las distinciones en el actuar y el sentir de los hombres y de las mujeres. Hablamos de la fusión y la separación, que serían dos elementos de un mismo continuo.

Fusión                                                        Separación
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(Lo sano es poder movilizarse entre una y otra dimensión)

Se dice que las mujeres aprenden a amar para (y desde) la fusión, y los hombres, para (y desde) la separación.

Veamos en qué consisten, cómo influyen en los problemas de pareja y también como integrar ambos aspectos para transformarse en personas más completas.

FUSIÓN Y SEPARACIÓN

La vivencia fusional se experimenta a través de la unión, real o fantaseada, donde se siente una entrega confiada, sin dudas ni temores respecto a que será  acogido por el otro. Esto produce gran placer, bienestar, plenitud, etc. que lleva a una cierta pérdida de los límites corporales y de identidad del yo. Hablamos del sentirse unido a través de un abrazo, una caricia, una mirada de aceptación o una entrega sexual que devuelve la sensación de estar completo, acompañado y protegido. Se dice que son remembranzas de la experiencia intrauterina y posteriormente de las primeras sensaciones de placer que comparte el recién nacido con su madre. (Recordemos que un recién nacido no posee aún conciencia para comprender el mundo al que llegó y para él, todo lo que percibe, incluida la madre, es una extensión de su ser).

Por otro lado la vivencia de separación se experimenta como sensación de individualidad y autonomía, marcando la diferencia, y aportando el placer de conocer los propios límites.

El proceso evolutivo humano se desarrolla entre la fusión y la separación, con mayor énfasis en uno u otro según el ciclo vital. En la infancia se requiere mayor fusión, y en la adolescencia es importante la separación para experimentar y buscar la propia identidad. En la etapa de enamoramiento, existe más fusión, pero a medida que se avanza hacia un amor maduro, se requiere tomar contacto consigo mismo, o sea, ir hacia la separación.

A la luz de este análisis podemos decir que ambos elementos son un complemento, y es necesaria una plasticidad mental para moverse entre uno u otro. Veamos otro ejemplo: En una relación sexual vivida con entrega por ambas partes (fusión), una vez que el deseo se satisface, la persona se siente nutrida emocionalmente, y requiere separarse y conectar consigo misma para internalizar la experiencia de bienestar y así poder sentir el placer en su propio cuerpo y soledad (separación).

Por otra parte, también existe un correlato negativo cuando la fusión se percibe como opresión y la separación como abandono y soledad. Muchos de los miedos a amar y problemas relacionales con la pareja, tienen que ver con miedo al atrapamiento o anulación, o sea, miedo a la fusión, o bien, con el miedo a la soledad que se relaciona con la separación.

¿CÓMO ESTOS ELEMENTOS LLEGAN A SER PARTE DEL FUNCIONAMIENTO FEMENINO O MASCULINO?

Culturalmente, a las mujeres se les enseña como valor importante el cuidado a los demás, teniendo este valor más peso que el espacio personal propio. Su valía personal se relaciona con el reconocimiento del otro. Hoy la mujer busca su autonomía económica y laboral, y muchas lo logran con gran éxito, no obstante en muchos talleres de autoconocimiento, aparece camuflado el tema de la autoestima y valía personal como culpas por “ser madres que abandonan a los hijos” o “abandonan el hogar”, “no le dan todo el tiempo que la pareja requiere, etc.”, sin saber cómo manejar ese correlato interno.

De hecho, los cuentos que tradicionalmente son para niñas, (y que se interiorizan como guion o proyecto de vida), tienen el siguiente final “…se casaron y fueron felices para siempre”. Esto desarrolla una fantasía donde para llegar a este punto pueden ocurrir muchas cosas que involucran emociones, conflictos, etc. pero finalmente la protagonista gracias a los roles que desempeña, obtiene el premio de ser amada. O sea, la fantasía de la fusión es que antes del final, pueden haber problemas, pero una vez llegado a éste, (generalmente el final se identifica con la obtención de una relación comprometida como es casarse o convivir), se mantendrá así eternamente, como en un estado inamovible de felicidad conjunta. Obviamente, tal distorsión se reproduce en películas, revistas, libros “del corazón”, etc.

La realidad de las princesas de los cuentos de Hadas
La realidad de las princesas de los cuentos de Hadas

Por el contrario, los cuentos para niños, giran en torno a héroes solitarios cuyo objetivo en la vida es la tarea a realizar. Así como en las historias para niñas, el tema fundamental es el vínculo con otros y especialmente con la posible pareja amorosa, en los cuentos de chicos lo importante es vencer al enemigo, defenderse del otro y cumplir la tarea. Si bien puede aparecer una compañera, realmente el vínculo amoroso se establece con la tarea. Es del caso recordar las historias originales de héroes como “Superman”, “El hombre araña”, “El hombre increíble”, etc.

Este esquema se repite al revisar las jugueterías, donde las niñas tienen muchos objetos para desarrollar su función nutricia de cuidado afectivo: muñecas que lloran, hacen pipí, y se les puede vestir con hermosos trajes para ser objeto de deseo. Los chicos, cuentan con un arsenal de armas sofisticadas y superhéroes o robots con los cuales identificarse.

Ocurre que este guion adquirido en la infancia se transforma en una “programación” que aflora en situaciones críticas, junto a nuestros traumas y frustraciones. Son los “temores inconscientes” , (perderse a sí mismo – que lleva a la búsqueda de la separación-, o perder al otro, -que lleva a la búsqueda de la fusión-), que generan el condicionador más efectivo para rigidizar estas posiciones de fusión o separación, generando muchas veces un juego sutil de chantajes afectivos que engancha a la pareja en una relación patológica y adscrita a roles inamovibles.

Cuando tal situación ocurre, lo más sano es observarnos desde nuestra multiplicidad de roles, (padres, amigos, hijos, amantes), y prestar atención a aquellos aspectos del rol que rigidizamos, (esas ideas rígidas que no dan pie a escuchar otras posturas, y al momento de defenderlas no cuentan con un argumento en el cual sustentarse). Para eso, debemos partir por contactarnos con nosotros y actuar desde nuestra propia consciencia y criterio, al margen de que la respuesta  guste o no.

Por suerte, hoy reconocemos una mayor movilidad de los roles. Las mujeres adolescentes y jóvenes, tiene más iniciativa sexual, defienden como un derecho el reconocimiento social y profesional, y los hombres se han replanteado el escenario masculino desde nuevos parámetros de masculinidad, tales como la expresión espontanea de la ternura, vulnerabilidad, y la importancia del mundo de los sentimientos. Lo relevante es no perder este reconocimiento y aprender a amar y vincularse desde esta nueva autonomía individual.

Mónica Briones Illanes
Psicóloga Clínica
Master Sexología y Terapia de pareja

Artículo publicado a través de:
Serpareja – Centro Especializado en Familia y Pareja