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¿Ya no sabes qué poner en tus tardes de manta y peli? 4 películas eróticas que tienes que ver, al menos, una vez en la vida

mujer hoy.

En esas semanas de confinamiento habrás descubierto muchas cosas sobre ti (lo reconocerás: has visto toda nuestra lista de películas para adultos). Que odias pintar, por ejemplo. O que te encanta hornear pasteles mucho más que comerlos. Siempre has sido salado, ahora más que nunca. Sorprendentemente, y aunque a la distancia, la convivencia con tu pareja no se ha convertido en un infierno (sí, pasas el confinamiento bajo el lema “tú en tu casa y yo en la mía”). Usted es feliz. La relación sobrevivió y no tuviste que cortar tus pérdidas y recurrir a aplicaciones de citas para poner en práctica el “un clavo saca el otro clavo” (que, por cierto, ¿¿les pasará a las aplicaciones de citas durante la cuarentena??) y aunque tu juguete sexual favorito se ha convertido en tu nuevo mejor amigo en esta etapa de confinamiento, todo va sobre ruedas. Bueno, así de bueno puede ser en medio de una pandemia global.

Para entretenerte, viste tu próxima serie en Netflix, HBO y Amazon Prime. Incluso se enamoraron del cine los sábados por la tarde a las 16:00 horas. Las novelas eróticas se han convertido en un “must have” en tu mesita de noche y los audiolibros también han crecido en ti. Pero estamos seguros, y seguiremos subiendo la temperatura (si es que no hace ya lo suficiente) de que te perdiste cuatro películas para adultos -que no entraron en nuestra lista de imprescindibles- ya sea por falta de tiempo, o porque te Se olvidó de verlos para escribir en su cuaderno. Por eso hemos seleccionado cuatro películas en las que el sexo es el tema principal, ideales para tus tardes de sofá y manta.

Video.

Así suenan los orgasmos

Emanuelle, 1974

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Emmanuelle es imprescindible cuando hablamos de películas para adultos. Es una película francesa de 1974 dirigida por Just Jaeckin y protagonizada por Sylvia Kristel, basada en el personaje principal de la novela del mismo nombre de Emmanuelle Arsan (1959). A pesar de las escenas explícitas y la violencia, se convirtió en un éxito internacional que todavía se puede ver hoy.

La era de Lulú, 1990

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Las edades de Lulú está basada en la novela homónima de la autora Almudena Grandes. Adaptada a la gran pantalla por Bigas Luna, cuenta la historia de Lulú, una quinceañera que se siente atraída por un profesor universitario. La película es un viaje a través de la vida sexual de Lulu hasta que comenzó a experimentar con encuentros sexuales como orgías y tríos en la treintena.

La vida de Adele, 2013

“La vida de Adèle” fue una de las películas más discutidas de 2013. Con sus escenas eróticas entre Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, la película se convirtió en una puerta abierta a la intimidad y el sexo. Escrita y producida por Abdellatif Kechiche, está basada en la novela francesa Blue is a Warm Color de Julie Maroh. Cuenta cómo la vida de Adèle cambia cuando una pintora de cabello azul (Léa) entra en su vida y comienzan una relación que se desarrolla a medida que crecen y las responsabilidades adultas se encuentran entre ellos.

Llámame por tu nombre, 2017

Llámame por tu nombre, ganador del Premio de la Academia al Mejor Guión Adaptado, basado en la novela del mismo nombre de André Aciman, refleja la vida real y muestra cómo el amor de verano puede transformar tu vida. La película cuenta la historia de amor entre Elio Perlman (Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer), el ayudante de su padre, que pasa las vacaciones de verano con ellos en un pueblo de Italia. Alerta de spoiler: nunca volverás a mirar melocotones así.

¿Qué película te quedas?




Fin de semana lluvioso, frío… ¿Falta de amor? Si el otoño te empuja a buscar pareja para esconderte debajo de una manta, no hay duda: practicas el cuffing (y no lo sabes)

Llegan las tardes en las que quieres acurrucarte con una manta, sentarte frente al televisor y ver comedias románticas mientras comes palomitas. Son las tardes en las que quieres sentirte seguro, acompañado, protegido… y en pareja. Los anglosajones llamaron a este fenómeno estacional: cuffing, del inglés cuff, esposa. Define el momento de las parejas que se forman en otoño y se rompen en primavera. No combinan a la perfección, pero te ayudan a no quedarte solo frente a la chimenea.

Acuñado en 2011 en Urban Dictionary, el término es adoptado por las redes con tanto entusiasmo como un nuevo socio. El hashtag #cuffingseason en Instagram tiene más de 170.300 publicaciones. Jay Z le dedicó una lista de reproducción y la cantante Lizzo convirtió su canción navideña Never Felt Like Christmas en un himno conmovedor. Según Google Trends, es uno de los más buscados cuando baja la temperatura.

Durante el otoño y el invierno, nos sentimos solos y pensamos que es mejor delegar esa responsabilidad en otra persona.

Pero, ¿es realmente más difícil estar soltero en invierno que en verano? Los datos empíricos no abundan y no parece haber ninguna teoría biológica o psicológica sólida detrás de ellos. Es cierto que la gente se reúne menos, los días cortos pueden provocar sentimientos de soledad o incluso depresión. Además, con la Navidad a la vuelta de la esquina, es una época de presiones familiares (“¿Vas a llevar a alguien a casa?”), comerciales, cine y comerciales. Tampoco es casualidad que surja en el tiempo del amor líquido, desatado, efímero. La investigadora y coach estadounidense Marisa T. Cohen, experta en relaciones de pareja, lo compara con la “hibernación de los animales”.

“¡Nos encanta nombrar cualquier cosa que no sea la pareja tradicional!”, dice la escritora Montaña Vázquez, autora del reciente Match. Cómo encontrar un socio en el posmodernismo (Editorial Alienta). “En otoño e invierno salimos menos, hace frío, oscurece antes y pasamos más tiempo con nosotros mismos y lo que conlleva. Nos sentimos solos y pensamos que lo mejor es delegar esa responsabilidad en otra persona”, admite.

Una imagen de la colección Otoño/Invierno 2020-21 de Sézane. /

DR

Sin embargo, Vázquez cree que este tipo de síndrome es la señal de un cambio más profundo. “Lo que esperamos de nuestras relaciones ha cambiado mucho del amor romántico basado en una sola pareja para toda la vida. Las relaciones de hoy se caracterizan por la inmediatez y el miedo a forjar conexiones duraderas”. Ella lo llama “obsolescencia programada” en su ensayo. “Internet ha democratizado el universo de las relaciones, pero también ha banalizado el concepto del amor. Queremos el amor verdadero, pero no trabajamos hacia ese objetivo. Preferimos las relaciones fugaces a los apegos”, reflexiona.

El apareamiento por miedo a la soledad invernal es por tanto otra forma de relación en una sociedad de consumo y no es de extrañar que traiga un respiro en unos meses, pero no porque esté planificado. “El enemigo del amor no es el odio, sino el miedo”, prosigue Vázquez. El miedo engendra desesperación. Querer formar una pareja a partir de una carencia, de una necesidad, solo nos permitirá encontrar personas desfavorecidas y necesitadas”.

Estas relaciones urgentes les siguen afectando más. “Las mujeres en particular enfrentan el estigma de la soledad, como si fueran inherentemente incompletas”, explica la filósofa francesa Claire Marin, autora de Rupturas (Alienta Editorial). “La ruptura no se vive mejor hoy que hace unas décadas, pero es menos estigmatizante. Sin embargo, para quien lo vive, nunca es banal”, subraya.

Para el psicólogo Joan Garriga, estar atado es una señal de que nos cuesta vincularnos más que de estar solos. “Es una versión utilitaria y consumista de la pareja. Vivimos en un apogeo del individuo. Lo más importante no es tanto tener pareja como saber ser pareja”, asegura.