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Las influencers mayores de 50 años con los looks más favorecedores a cualquier edad

Al
cruzar la frontera de los 50, hasta
la mujer más segura de su estilo cede a preguntarse si debe archivar para siempre alguna que otra prenda del armario. Para unas serán las minifaldas más exiguas, para otras el querido chándal. Habrá quien dude de transparencias, sin duda: todo lo sexy se repiensa. Pero también pueden quedar en entredicho prendas sobre todo confortables, que pueden tener gracia en la juventud pero amenazan dejadez en la madurez. ¿Estamos sacando las cosas de quicio? Al contrario. La
obsesión con la edad que tienen nuestras sociedades nos impele a examinarnos todo el rato desde este prisma.

Evidentemente,
cumplir 50, 60 o 70 no obliga a llevar una ropa u otra, aunque cierto
toque a la hora de combinar las piezas colabora para un resultado óptimo. Más que prendas prohibidas o estilos intocables podríamos hablar de mezclas poco afortunadas. Mucho más difícil de reconducir es la costumbre general de reducir la indumentaria a su dimensión práctica. O sea,
no dedicarle ni cinco minutos a la cuestión del vestir. Después de los 50 toca asumirse a una misma y admitir lo obvio: echarse encima dos o tres prendas no tiene nada que ver con el estilo. Pero, cuidado, no le debemos estilo a nadie. No todos los días apetece ponerle esa intención al vestir.

Jenna Lyon, la influencer +50 con más estilo de Nueva York. /

Instagram

Busquemos, pues, mujeres cuyo estilo ya se ha elevado a los altares de Instagram y las revistas de moda, pues son ellas las que inspiran con sus ideas, proponen trucos que merece la pena aprender y comparten innovación.
Replicar sus looks con prendas que ya tenemos en el armario o que podemos adquirir educa mucho más que limitarnos a comprar la misma ropa que muestran las influencers al pie de nuestra calle. Puestas a imitar, copiar a las más admirables. Y hacerlo, además, sin deberles ninguna fidelidad. Aunque ellas se deban a su personal estilo, nosotras podemos divertirnos saltando de unas a otras. Empecemos por estas cuatro.

Catherine S. Dupon adapta las tendencias con estilazo. /

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Catherine S. Dupon: Fan de la tendencia

Diseñadora y estilista belga, aquí tienes a la influencer que te muestra
cómo llevar la tendencia que puedes comprar a precio de saldo en Bershka de forma inteligente. O madura, como prefieras. Destaquemos algunos looks de su perfil de Instagram que son prácticos al instante. Por ejemplo, su manera de combinar dos prendas tan tendencia como los pantalones planteados y la americana de raya diplomática. Qué gran idea añadir ese cinturón estrecho para ceñir cintura. Cómo no
copiar enterito el look que combina falda de piel, camiseta blanca y bomber cropped, con mocasines. Y con calcetines marrón chocolate: probablemente la única concesión factible al color de tendencia después de los 50.

Dupon propone
una forma de elevar los vaqueros arriesgada, pero efectiva cien por cien. Y, de nuevo, dejando el color marrón de tendencia para los accesorios. Todo aquí es inteligente: la combinación de azul, gris y marrón, tan sorprendente. Esos bajos doblados hasta hacer los vaqueros pesqueros, de forma que se vea calcetines y zapatos de tacón. Y el detalle del finísimo cinturón. ¿No sabes cómo sacar un vestido camisero de la rutina? Dupon lo sobrepone a un total look negro con botas y blazer gris. Queda fantástico.

Jenna Lyon derrocha estilazo en Nueva York con sus looks a base de básicos. /

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Jenna Lyons: Básicos inspirados

¿Puede ser Jenna Lyons
la mujer mayor de 50 años más estilosa de Nueva York? Probablemente. De hecho, arrasó como creativa y presidenta al frente de la cadena de tiendas J. Crew, convertidas bajo su batuta en favoritas del estilo ‘preppy chic’ estadounidense que llevó de Michelle Obama a Kate Middleton. Lyons dejó su carrera como ejecutiva a los 49 años, para triunfar como ‘television personality’ en programas de culto como ‘Real Housewives of New York’, diseñar joyas o probar suerte en el mundo del maquillaje. Ha pasado de diseñar el prêt-à-porter favorito de famosas y poderosas, a
arrasar ella misma en su canal de Instagram o la alfombra roja.

La especialidad de Jenna Lyon es elevar los vaqueros, hasta los más gastados y oversize que parecen imposibles de llevar a un look con estilo.
Su truco: combinarlos con tops y chaquetas ultrasofisticados. La misma operación sirve para sacar de la noche faldas de fiesta: ha llevado una falda de tul negra con una camisa de inspiración militar. Gracias a ella comprobamos lo mucho que favorece a las mayores de 50 cambiar la clásica camisa blanca por una camiseta de ben algodón del mismo color. O meterle una chaqueta vaquera a cualquier estilismo con básicos clásicos.


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Ana Gimeno Brugada y su look de inspiración masculina en la Semana de la Moda de Milán. /


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Ana Gimeno Brugada: Inspiración masculina

La
atracción por el estilo masculino o por las prendas sin género aumenta conforme vamos cumpliendo años, algo que tiene que ver con el cansancio que produce repetir los códigos de lo femenino y con cierta sofisticación de lo que consideramos ‘sexy’. El ejemplo más clásico es el de Annie Hall en el clásico de Woody Allen, pero lo cierto es que Diane Keaton ha superado al personaje con un armario eminentemente masculino que, por arte de magia, subraya su feminidad. Moraleja: lo femenino o lo masculino no está tanto en la ropa, como en las personas.

Una de las estrellas españolas del estilismo global, Ana Gimeno Brugada, practica un estilo sin género o masculino que redunda en su propia androginia. Con
prendas del todo accesibles en el low cost y algunos trucos de estilismo clave, esta consultora de moda radicada en Milán consigue unos looks dandy con un toque retro fascinantes, que van un paso más allá que Keaton en el uso de los códigos de la confección de hombre. Esa camiseta de baloncesto o fútbol que jamás pensaste que podrías llevar con dignidad, Gimeno Brugada consigue lucirla como si fuera de Dior. Es una genia.

Destaquemos algunos
trucos del estilo de Ana Gimeno Brugada que podemos aplicar a nuestros propios looks. Atención a los accesorios: imprescindibles gorras de béisbol, sombreros ‘bucket’, gafas pantalla total o aviador, bufandas, pañuelos, collares y calcetines bien estampados. Los pantalones de pinzas, de silueta generosa y colores vivos (mostaza, por ejemplo), son tus mejores amigos. Asume como look base el traje, pero que chaqueta, pantalón y camisa contrasten en colores o ‘prints’ clásicos. Rompe un look muy masculino con algo muy femenino: una blusa con lazada, un collar. Rompe un look muy clásico con un accesorio vanguardista.

Dee Dee Lozano y su apuesta por el slow fashion. /

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Dee Dee Lozano: Materiales sensibles

No siempre hay que recurrir a la ropa de las grandes cadenas o las marcas a precio medio o un poco más. Cada vez más personas optan por las prendas de segunda mano, recicladas, sostenibles o de
marcas de moda lenta que siguen procesos artesanales, con armarios que no tienen nada que ver con los convencionales. En ellos no existen las temporada ni las tendencias, sino una
acumulación sensata de prendas versátiles que suelen ir sumándose por capas. No suelen ser piezas económicas, por lo que combinarlas con astucia es fundamental.

Una de las influencers más inspiradoras a la hora de lucir este tipo de ropa sostenible o del ‘slow fashion’ es Dee Dee Lozano, una mujer con un talento especial a la hora de
mezclar colores y estampados. Lozano es la prueba de que hasta el mix más loco puede funcionar a la perfección, aunque son los looks monocolores, en los que apila un ‘print’ sobre otro, los que más nos enamoran.

En la imagen principal de este artículo, Jenna Lyons junto a Amir Arison en una premier en Nueva York. Foto: Getty.




Cómo vestir bien a partir de los 50 años: los trucos que rejuvenecen

Aclaremos lo obvio, porque en moda no se puede dar casi nada por sentado:
la barrera de los 50 años llega para algunas a los 40 y, para otras, jamás terminar de aparecer. De hecho, no estamos hablando de cruzar una frontera que obliga a reconsiderar o limitar el estilo, al contrario. Por cumplir 50 nos referimos a cuestiones más sustanciales: a cómo la madurez que permite al fin entenderse y quererse traspasa a
nuestra manera de vestir.

Tras
la frontera que simbolizan los 50 años damos por sentado que conocemos nuestro cuerpo, entendemos la silueta propia y la abrazamos como tal. Por tanto, lo de vestirse para tapar, disimular, estilizar, alargar o provocar cualquier otro efecto óptico ya no importa tanto. ¿
Qué buscamos al dedicar un tiempo extra al vestir? Interesar.

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«Me gustaría que las mujeres maduras llevaran más color, estampados y diseño», opina en ‘Town & Country’
Andrew Gelwicks, fresquísimo estilista neoyorquino que triunfó en ‘Teen Vogue’ para pasar directamente a vestir a Bette Middler, Susan Sarandon,
Sarah Jessica Parker o Taylor Schilling. «Creo que muchas creen que deben desaparecer y bajar el tono de su vestimenta, y eso no es verdad».

La pregunta fundamental sería, entonces, ¿
cómo lograr un look interesante? Y, también, ¿cuánto tiempo y esfuerzo deseamos dedicarle al vestir? Porque también ocurre más allá de los 50 que la moda deja de ser una prioridad, porque la exigencia social sobre el aspecto de las mujeres maduras es menor, y porque los intereses y deseos cambian. ¿Se puede vestir bien dedicándole al asunto un tiempo mínimo?

Foto: Instagram

1. Radicalizar el estilo

La primera gran decisión que se puede tomar al alcanzar la madurez de estilo es radicalizarlo: nada comunica mejor la seguridad en una misma que el abandono de las medias tintas en el vestir. A los 50 años, se entiende lograda la libertad de manifestarse abiertamente, sin temor a ser juzgada. Esto implica
abrazar todos los maximalismos: accesorios enormes o mínimos; looks monocromáticos o una loca mezcla de estampados; minimalismo estricto o abigarrada acumulación de capas, colores y complementos.

«Las mujeres que ya han cumplido 50 se conocen perfectamente y tienden a ser muy fieles a su estilo y prendas favoritas», explica también en ‘Town & Country’ Negar Ali Kline, una de las estilistas más respetadas de la industria con más de 20 años de experiencia en revistas, cine, televisión y con famosas como Naomi Watts, Jessica Lange o Maya Rudolph. «No hay razón por la que no puedan ser más audaces y probar cosas nuevas.
La edad no debe ser una limitación».

Es el momento de asumir
prendas, accesorios o estilos como marca de la propia identidad: unas canas estratégicamente colocadas, una melena plateada o un corte de pelo característico; llevar exclusivamente zapatillas de deporte, versátiles mocasines o ‘ugly shoes’; lucir determinadas gorras o sombreros; explorar todas las posibilidades de la camisa masculina; apostar por unas gafas con personalidad.

Foto: Instagram

2. Contra la carga mental, uniforme

Una de las posibilidades de la radicalización del estilo alivia a quien vive la moda como una carga mental. Si la tarea de vestirse cada día no resulta placentera, si no compensa de ninguna manera el tiempo y el esfuerzo que supone, lo mejor es apostar por el uniforme. Después de los 50, recurrir al uniforme,
vestir todos los días de la misma forma (o casi de la misma forma) puede ser tan efectivo como hacer justo lo contrario.

Vestir de manera uniforme, con una fórmula fija o un repertorio tasado, puede leerse como una invitación a juzgar no tanto por lo que se ve, sino por lo que se hace, se dice o se piensa. Esto es: conviene aderezar el uniforme con actitud y personalidad. Pero lo importante es que orquestar y mantener un armario alrededor de la idea del uniforme es sencillo. Basta
elegir diez prendas clásicas, de la mejor calidad posible y combinables entre sí: camisa y camiseta, chaleco y americana, pantalón y falda, abrigo o parka y cárdigan, sudadera y vaqueros. Con este armario mínimo ya se puede superar la semana laboral.

Foto: Instagram

3. Aumentar número e intensidad de los accesorios

El objetivo de radicalizar el estilo, incluso de optar por un vestir uniformado, es lograr un look interesante o, mejor aún, intrigante. Una tercera vía para conseguirlo es
aumentar el número de accesorios y, sobre todo, su intensidad. No solo porque capturan la atención que se vuelve tan cara a las mujeres maduras, sino porque
conducen la mirada exactamente a donde queremos.

«Los accesorios son, ante todo, divertidos. Evidentemente, poseen una funcionalidad, pero su valor está en su poder para transformar cualquier look, incluso el más uniformado», explica Andrew Gelwicks. «Vemos en pasarela cómo muchos diseñadores juegan al juego del tamaño con bolsos enormes o, al contrario, minúsculos.
El objetivo es que no pasen inadvertidos. Cualquier mujer con uno de esos bolsos demanda atención».

Las
gafas de sol han de convertirse en las mejores amigas, y no solo porque protegen unos ojos que han de tratarse ya con delicadeza. Actualizan cualquier look, nos invitan a no maquillarnos (otro alivio para la piel) y añaden divertimento o sofisticación con poca inversión. Pensemos también en usar jerséis como bufandas, blazers como cinturones o gorras con visera. Sí a colgantes, broches, pendientes y pulseras. Todo suma.

Foto: Instagram

4. Arriesgar con estampados, color y texturas

Otra manera interesante de resultar interesante es
divertirse, una cualidad del carácter que puede resultar tan atractiva como la belleza. Después de los 50, es fácil que ya tengas en el armario un traje pantalón de corte impecable negro, azul marino o de raya diplomática. Es la hora de sumar un combo rojo, rosa, verde, apostar por un patrón distinto al clásico (oversize, por ejemplo) o por un estampado llamativo.

No te preocupes si tus últimas compras consisten en prendas con mucha personalidad y, supuestamente, difíciles de combinar. Lo último que quieres es perder el tiempo con básicos, a no ser que hayas optado de manera consistente por el recurso al uniforme. Procura que tus looks básicos incluyan al menos tres colores, contando con los accesorios.
Aprender a combinar colores difíciles o estampados muy saturados (rayas con cuadros, por ejemplo) te será de mucha utilidad. Arriésgate, también, con las texturas, teniendo en cuenta que los opuestos se atraen. Por ejemplo, lo satinado y la lana.

Foto: Instagram

5. Usar inteligentemente las tendencias

Cada temporada, las pasarelas proponen una chaqueta clave, una silueta de pantalones favorita y ciertas prendas que se identifican inmediatamente con la tendencia. Trata de hacerte con ellas en tus marcas accesibles de confianza, si no vas a recurrir a ellas más allá de cinco o seis meses. Invierte lo mínimo en la bomber oversize, el vaquero cargo, el pantalón plateado o la camiseta inspiración fútbol. Para todo lo demás, explora las marcas de precio intermedio:
hay vida más allá de Zara.

Foto: Instagram

6. Ante la duda, denim

Si existe un tejido que interesa más allá de los 50 es el denim, aunque utilizado no como el material humilde que es, sino
como si fuera el textil más lujoso. El total look vaquero funciona con accesorios extraordinarios. Las prendas vaqueras que incluyen innovaciones en el patrón o está deconstruidas pueden salvar el look más anodino. Si optamos por prendas vaqueras clásicas, pueden elevarse inmediatamente si las mezclamos con las piezas más sobrinas del estilo oficina: camisas blancas, faldas de tubo, raya diplomática.

Foto: Getty

7. Un look, dos estilos

Para asegurar un look que vaya algo más allá de lo correcto, lo más complicado y divertido pasa por combinar
dos estilos contrastados en un mismo atuendo. Introducir una prenda deportiva inesperada suele funcionar, ya sea un pantalón paracaidista o unas zapatillas de deporte. Lo mismo ocurre con los vestidos románticos y las botas de motorista o las blazers masculinas con los vestidos de flores.

«
Carolina Herrera ha convertido en una de sus señas de identidad la inesperada combinación de camisa masculina blanca, la más básica, con una lujosa falda de vuelo», recuerda Negar Ali Kline. «No puede ser más chic. Dar con este tipo de combinaciones sorpresa que funcionan tan bien juntas es fantástico».




El vestido de punto limitado de Zara, que solo es apto para los más atrevidos, hace un gran chico y además es super barato

Junto con amarillo y azul El naranja es uno de los colores de la temporada.. Aun así, puede resultar controvertido. No todo el mundo se siente cómodo con ropa tan llamativa. Sin embargo, eso no impidió que este vestido de Zara lograra el éxito.

El éxito de Zara radica en que su ropa suele ser apta para todos los espectadores. Puede acomodar a todos: desde los más clásicos hasta los que siguen un estilo más urbano. Pero también hay excepciones. Este es, sin duda, uno de ellos. ¿Y es así? No todos nos atreveríamos a usar la prenda que traemos hoy.

El vestido cuesta 29,95 €;

El vestido cuesta 29,95 €

Es un vestido de punto con escote en pico y tirantes anchos. Hasta ahora parece que el corte es bastante tradicional. Lo que la hace más atrevida son sus dos aberturas: una en la cintura y otra en la parte delantera del bajo. Así que tienes que estar preparado para lucir tu estómago y tu pierna.

Si te gustó, tenemos malas noticias: en la web de Zara ya está agotado. Sin embargo, aún puede encontrarlo en algunas tiendas, aunque deberá verificar la disponibilidad de tallas. Si tienes suerte, puedes conseguirlo por 29,95 €.

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