
- Si bien hay diversos estudios que demuestran que, después de Argentina, Chile es el país donde más se lee de la región, también quedó comprobado que la mayoría de quienes los hacen no es precisamente por placer.
Por Débora Huentrul
Hace poco, la Cerlac-Unesco realizó una investigación para medir los hábitos de lectura en seis países de Latinoamérica. El estudio arrojó que, después de los argentinos, los chilenos son los que más libros leen en la región, con un 51% que dice hacerlo y un promedio de 5,4 libros al año.
Estas cifras pueden resultar positivas, en apariencia, pero lo cierto es que detrás de este indicador se esconde una realidad mucho menos agradable: la mayor parte de quienes leen en Chile lo hacen por obligación o de mala gana.
Así lo demostró el informe, revelando que solo el 7% de los chilenos encuestados lee para recrearse o por simple gusto. Esta cifra, comparada con el %70 y el %47 registrado por los países en que la gente sí lo hace por placer -Argentina y Brasil, respectivamente-, no crea una imagen precisamente alentadora respecto a los hábitos de lectura de los chilenos.
Lectura forzada
La Universidad de Chile y el Consejo de Cultura realizaron un estudio paralelo al de la Unesco en el que se comprobó que el 35% de los lectores chilenos lee por razones académicas, un 26% para informarse y un 12% para perfeccionarse laboralmente. Solo un 7% lee por el simple placer de hacerlo.
Expertos señalan que esto tiene que ver con una imagen negativa creada en torno al libro, situación que sobreviene desde la educación entregada por los colegios y los hogares, donde la lectura se impone como una obligación y un deber, incluso como un castigo. Es decir, que desde la infancia los niños no solo se ven forzados a leer cosas que muchas veces no incluyen la diversión ni sus gustos personales, sino que tampoco son alentados positivamente por sus padres.
La situación es así: los padres les exigen a sus hijos que lean, pero a la vez, ellos mismos no son lectores, por lo que el niño nunca asimila la lectura como un acto divertido o recreativo. Se debe tener en cuenta que los niños tienden a imitar las conductas de sus padres, por lo que el problema viene de los hogares y es empeorado por el colegio.
“Acá la lectura está asociada a obligatoriedad y utilidad. La gente lo hace por obligaciones del colegio o el trabajo, no porque quiere” dice al respecto Claudio Aravena, gerente de proyectos sociales de la Fundación La Fuente, que desde 2006 realiza junto, a Adimark, la encuesta «Chile y los libros».
Precios altos y falta de tiempo
La gran mayoría de los chilenos encuestados que dice no leer es por falta de tiempo o porque los libros son muy caros. Respecto a lo último, esto podría verse condicionado por el hecho de que Chile tiene el IVA al libro más caro del mundo (19%), lo que explicaría por qué la investigación demostró que nuestro país también es en el que menos se compran libros.


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